La propuesta artística “Tres debates sobre el arte”, es la realización de una serie de 4 obras de arte que incorpora técnicas mixtas, ensamblaje, narrativa digital e instalación. En la cual artículo lo que he llamado la resignificación de la dimensión crítica en la práctica artística como proceso de creación artística y el trabajo de investigación.

Es claro que desde la firma del Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo FARC — EP, se marca un momento de inflexión en la historia contemporánea, en la vida política del país, y sin lugar a dudas, en la narrativas y las formas de entender el porqué de la violencia, el conflicto y sus múltiples impactos en el tejido social y comunitario del país. Pero decidir ser artista en medio de un contexto complejo exige pensar, cuestionar la realidad, sus debates y sus dinámicas sociales; exige asumir una postura y comprender sus implicaciones, ya que no estamos exentos de vivir sus impactos. Es allí donde podremos resignificar la promesa del arte, la razón de ser del artista, la función social de la práctica artística y la obra. Esta serie pretende –en su recorrido- cuestionar y denunciar la forma de representación del conflicto, la memoria y lo político en el arte, pero ante todo, problematizar sobre el quehacer del artista y sus potencialidades en el presente bajo un contexto situado.

Hidrografía del Conflicto Nariñense

Nacederos, ríos, quebradas, lagunas y mar es el entramado hidrográfico del departamento de Nariño, el sistema circulatorio del cuerpo llamado madre tierra, su carga simbólica, ancestral y cultural configura un significado propio y distinto al territorio en cada lugar y con cada comunidad. El recorrido del agua ha sido utilizado en las dinámicas del conflicto, ha sido víctima; pero también llena de vida extensos territorios de bosques, montañas, flora y fauna hasta nutrir el océano Pacífico. Ese recorrido guarda una memoria para la vida, guarda historias de encuentros y desencuentros. Pero, ¿cuál sería la verdad que nos contarían si pudieran hablar? Ríos que dan testimonio de la pulsión de muerte y la degradación humana; ríos saqueados y manipulados; ríos convertidos en santuarios para los cuerpos desaparecidos, en morgues y anfiteatros para hospedar o despachar cuerpos; ríos teñidos de sangre; ríos como cuerpo — territorio de la memoria, cuya narrativa del olvido pretende despojarnos de sus pasiones, luchas y resistencias, actúa como dispositivo, que actúa como lienzo en blanco.

Entonces, ¿cómo recordar el territorio ante la falsa percepción de ausencia de sentidos, de memorias que habitamos?, tal vez, una respuesta es desde la resistencia, que se configura en la pervivencia de las comunidades y el territorio. En la posibilidad del reencuentro con la vida, con sus pulsiones, sus miedos, su memoria y su olvido.

A través de la yuxtaposición de lenguajes (vidrio, resina y tierra), se recrean de forma simbólica el mapa, la hidrografía del conflicto y las condiciones de violencia que hoy siguen viviendo entre nosotros, e incluso, permitidas por nosotros. Lugares como formas de recordar, de pensar y decir.

¡NO!, Repetición.

La paz fue el silencio de una parte de los fusiles, pero no es la ausencia de conflicto, aunque sí nuestra capacidad para tramitar, resolver y transformar las disputas políticas, sociales, económicas e ideológicas. A pesar de que sigue siendo inaceptable y cuestionable la incapacidad de lograr consensos colectivos como sociedad para acabar o transformar lógicas de control social y de terror. No obstante, es algo que está muriendo, que no termina de morir. Es lo nuevo que no termina de nacer.

¡No! Repetición es una instalación que no guarda silencio ante la crueldad del sistema hegemónico, que no está dispuesta a seguir tolerando la muerte obligatoria (a través del conflicto, la pandemia, la desigualdad) como mandato político, que mide la realidad en litros de sangre, en cuadros de representación que dan muestra de la cronología de la guerra pero que invisibiliza el grito de resistencia, de vida. ¡No! Repetición es un grito dispuesto a reconocer las causas estructurales que sostienen el conflicto y su historia para buscar una transformación emancipadora que convoca al actuar en el aquí y el ahora. Una expresión de resiliencia que interpela, que tramita, que clama garantías de y para la No repetición.

MEMORIAVIVA

Es una instalación que busca trabajar en la espacialidad tres narrativas de vida, sus luchas y resistencias. Un pretexto para dialogar sobre la memoria y pensar el futuro. Situar la memoria es reencontrar en los hechos que han marcado la vida, una conexión del pasado que trae al presente una posibilidad para su entendimiento y, para comprender como esas relaciones, proyectan trazos que permiten dar una materialidad al pasado. De ese modo, el sujeto elabora y da sentido a su proyecto de vida. (Gómez D. , 2012) Implica entonces asumir una mirada crítica sobre el pasado para potenciar la capacidad transformadora de la memoriaviva, aquella que da movimiento al pensamiento, que interpela la realidad situada, que trabaja en el aquí y el ahora. Allí se conecta la función social del arte, se hace real la promesa del arte: la emancipación.

GRUPO DIMAR TORRES, Un campo de la ficción

La narrativa del terror encuentra en el mundo virtual la forma más sutil e impersonal para decidir sobre la vida de una persona, solo faltó un “enviar mensaje” para acabar con la vida de Dimar. Es la ficción de una realidad virtual que se configura como un nuevo campo de disputa, que habita en la nube, que conspira en la red oculta, que pone en crisis sistemas políticos con armas cibernéticas o químicas, armas con inteligencia artificial que con solo un “clic” eliminan el enemigo. Armas que se ponen al servicio del autoritarismo a través de un algoritmo o una estrategia de marketing digital. Pero, ¿es posible que esta ficción despoje al sujeto de su percepción sensible de una experiencia estética o que nos desplace a nuevas formas de afectación en la realidad virtual? La imagen saturada de realidad convierte, en verdad absoluta la sofisticada belleza del espectáculo mediático. Es ante el desplazamiento del régimen de representación que el artista se dispone a interactuar en ausencia de lo físico hacia lo real. ¿Será por la imposibilidad del ser?

Descarga la conversación con el siguiente codigo QR:

Hablar de arte, memoria y conflicto en los últimos años ha tomado fuerza en los circuitos de producción de arte, ya que el cierre del conflicto tiene una carga política, simbólica e ideológica muy fuerte para el país. Esta transición política que presenciaremos o que posibilitaremos en las próximas décadas nos llama a asumir una postura crítica como artistas, ante un campo de disputa del mundo de lo sensible, lo simbólico y la forma estética, que sin lugar a dudas, traerá consigo impactos sociales y culturales en medio de un largo conflicto que se niega terminar. Pero ¿será la base sobre la cual nos enunciaremos, la que nos permitirá reconocernos como artistas para reflexionar, cuestionar y elaborar formas creativas de nuestra práctica artística?, o ¿quizá la esfera donde se intercepta el arte con lo político?

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